Mónica Nador, Arte para Brasil

Jardim Miriam – São Paulo / Fuente: Blog EspaçoCE (de arte&cultura)

Esto es parte del mensaje que hemos recibido de Monica Nador desde el Seminario Arte e Integración social. Prácticas en América, organizado por el Museo Picasso de Málaga el 15 y 16 de octubre de 2011.

IMPRESCINDIBLE antes de seguir leyendo: JAMAC ARTE CLUBE | JAMAC CINEMA DIGITAL | AUTORIA COMPARTILHADA | PARQUE PARA BRINCAR E PENSAR | PAREDES PINTURAS 1 y 2 en youtube | GALERÍA DE MÓNICA NADOR

Introducción: ‘Mónica, brava e pálida’

‘Brava, na miña terra dinlles bravas…’, bravas en mi tierra les llaman bravas. Supongo que es la mejor manera de definirla. Brava, en su acepción gallega es un calificativo que aplicado a mujeres tiene un significado completamente diferente en su aplicación a un hombre. Un hombre bravo es valeroso, temerario, noble… –un dechado de virtudes varoniles-, pero una mujer brava es mucho más, es una mujer que está a más altura que un hombre bravo, porque siendo mujer es capaz de eclipsar o igualar las cualidades distintivas de los especímenes más admirados del sexo ‘fuerte’. He conocido varias ‘mulleres bravas’, pero esta es distinta. Definirla únicamente como artista es inútil pues como indico más abajo, arte es una palabra que en ella aparece desprovista de las connotaciones ‘europeas’ a la que estamos acostumbrados (me voy a hartar de utilizar comillas!!!)

Siendo brava, apelar a cualquier cualidad física podría resultar irrelevante, de hecho la imagen física en ella puede corresponderse con el de su personalidad y presentar un acuerdo razonable (pelo corto o muy corto, la composición de su vestimenta es sencilla, cómoda y muy informal, o con color y los motivos que la identifican…). Es –sin embargo- ‘pálida’, como ella decía que le espetaban de primeras los moradores de las favelas en las que había trabajado, y en concreto la de Jardim Miriam en São Paulo. La cuestión de la ‘palidez’ viene a colación en esta introducción en los mismos términos que la efectuada por Mónica Nador cuando nos recordaba que elementos distintivos de la cultura brasileña actual como la samba y múltiples manifestaciones de la subcultura negra brasileña fueron históricamente prohibidas y, por tanto, perseguidas y castigadas en su práctica. Mónica trabaja en el Brasil mestizo, en el más ‘negro’, el de los ‘afrodescendentes’, y en su localización paulista, en la ‘ciudad informal’.

Ir para quedarse, luego de ir y marcharse continuamente: JARDIM MIRIAM

El proyecto de Mónica Nador posee un elemento central, el JAMAC, el Jardim Miriam Arte Clube. El JAMAC es un centro cultural activo emplazado en Jardim Miriam, una favela de del sur de São Paulo. El JAMAC surge de la consolidación de la Oficina de técnica de esténcil, en el marco del proyecto Paredes Pinturas . El JAMAC en su dimensión actual (Paredes Pinturas, Café filosófico, Jamac Cinema Digital, …) es producto de su compromiso de radicación en una de las favelas más problemáticas de São Paulo. Como ella misma indicaba, hasta ese momento el campo de intervención estaba claro, pero incluso en las experiencias exitosas la promesa de volver nunca se cumplía,…, iba, creaba y se marchaba. Pero en Jardim Miriam, al propósito de crear se le añade la voluntad de permanecer, en una apuesta firme por la capacidad de transformación de la sociedad a través del arte (mejor dicho de su ‘arte’). Esa voluntad es su principal argumento, un argumento que la legitima cuando se altera ante la pregunta de una profesora universitaria acerca de como un artista joven puede vivir manteniendo un compromiso social activo.

Arte y sociedad, arte e identidad, arte y arraigo, arte como componente indispensable del capital social.

Los inicios fueron difíciles, a la peligrosidad del barrio se le añadía la desconfianza mostrada por los interlocutores reconocidos, los caciques y cabecillas reivindicativos cuyo interés se centraban en otras necesidades, como la sanidad, las obras públicas,… La estructura social es rígida, los condensadores, el bar y la iglesia…, la creatividad estaba fuera. No voy a describir los efectos del proyecto pionero Paredes Pinturas (por favor, busquen en youtube “Monica Nador”)… Desde una perspectiva social el aumento de la identidad, el arraigo y el reconocimiento se trasladan de manera inmediata a un mayor capital social. Bajo la coordinación de Mónica Nador, los moradores hacen suya la técnica del esténcil, cubriendo las fachadas desnudas de sus viviendas con vivas composiciones de estarcidos (llama máscaras a las plantillas). Técnicas, motivos, ejecución, formación y participación componen esta obra que supera lo meramente artístico.

Fachadas desnudas, desprotegidas,… el efecto que más me ha llamado la atención es el incremento de la autoestima y la seguridad de los moradores. Seguridad hacia fuera, pero desde dentro. Una manera de identificarse desde su bien más preciado, su propia moradia su hogar. La vivienda desnuda y muda se viste y grita. Seguridad y confianza, elementos indispensables del capital social.

Desde Paredes Pinturas, el JAMAC nace y se desarrolla, ampliando notablemente la oferta cultural del barrio. El desarrollo no sólo se produce en diferentes líneas de manifestación artística (cine, graffiti, tertulia…) lo hace buscando nuevas oportunidades de actuación, ya sea desde el reciclaje de vacíos urbanos (véase Parque para brincar e pensar, proyecto realizado en colaboración con el colectivo Contrafilé, una comunidad del Jardín Miriam y otros colaboradores como Basurama) o desde la promoción de la actividad fuera de la favela (véase Autoria Compartilhada). El objetivo es claro, explotar al máximo el potencial trasformador del arte desde una perspectiva social, de involucración, identidad y arraigo.

Parque para brincar e pensars / Fuente: Parque para brincar e pensar

Ciudad informal, Ciudad formal.

El mundo mestizo, de color, popular de Jardim Miriam, el de la Ciudad Informal. Como indicaba Mónica Nador, la Ciudad Informal de las favelas es frente a la Ciudad Formal de la cultura institucional y el bienestar europeo, un universo casi antagónico. Esta dualidad se transmite en el video que explica la ejecución de la exposición Autoria compartilhada en el Pavilhão das Culturas Brasileiras. La incursión de los monitores del JAMAC (no olvidar, muchos de ellos habitantes de Jardim Miriam) en el centro paulista transmite la reflexión del que percibe el trecho de la brecha, desde la manera de vestir de la gente del centro a la referencia al blanco pabellón de exposiciones (un Niemeyer reconvertido a museo por un hijo de Paulo Mendes da Rocha).

El proyecto compartido de Mónica Nador, bebe más de la colección de arte popular del pabellón que de la elaboración sofisticada del arte internacional del São Paulo ‘formal’. Como indicaba un participante en las jornadas, la iniciativa de Mónica Nador tiene lugar una ciudad que es referente en el panorama artístico internacional, y lo es desde la propia creación, la formación, la crítica y la influencia real que posee a nivel global. Una ciudad cuya cultura contemporánea institucional es superior a la de la mayoría de las ciudades europeas.

Autoria compartilhada, work in progress / Fuente: Autoria compartilhada

Una reflexión propia acerca del arte de Monica Nador:

ARTE > ARTe > ARte > Arte > arte…arte?????

Arte en todas partes, pegado a la realidad,… ¿siempre ha sido así? Al final de la jornada me vino a la cabeza una conferencia de Isaac Díaz Pardo a la que asistí en el tercer año de carrera (allá por el año 1997). Isaac Díaz Pardo posee en común con Mónica Nador la reelaboración de temática popular en el ejercicio de un arte contemporáneo, y poco más (no me extenderé en este tema). Pero en el discurso expreso de Díaz Pardo subyacía un matiz que me parece extensible a la actividad de Mónica Nador. Desde una voluntad dirigida a la recuperación del valor artesanado, Díaz Pardo recalcaba la importante pérdida de valores que en el mundo de la cultura popular supuso la emergencia del artista moderno,…, sí el artista renacentista, el artista de ego creador reconocido. De hecho la palabra artista estaba reservada al que hacia empleo de las artes, entendidas como habilidades de engaño y magia. Por el contrario el artesano hacía gala de su oficio desde un conocimiento anónimo, o escasamente reconocido por la maestría.

Mónica Nador parece actuar de una manera similar. Se convierte en maestra para -no de- una obra colectiva, una obra que crece con la apropiación creativa de sus vecinos aún cuando el germen sea el de su elaboración plástica personal, con las motivaciones previas que estas sean.

Supongo que los artistas renacentistas quedan mejor en la Ciudad formal…